Pongamos un taller de cerámica de La Bisbal d'Empordà que vende tazas, cuencos y platos en su tienda online. Cada producto tiene una foto sobre fondo blanco, el nombre del modelo y dos líneas: «Taza artesanal de gres. Apta para lavavajillas». Por WhatsApp les llegan casi siempre las mismas preguntas: cuánto cabe, si todas las piezas salen del mismo color, cuánto cuesta enviarla a Madrid. Cada una de esas preguntas es un dato que faltaba en la ficha de producto. Quien escribe todavía quiere comprar. Quien no tiene ganas de escribir se va a otra tienda.

Qué es una ficha de producto
La ficha de producto es la página de cada artículo en una tienda online: las fotos, el nombre, el precio, las variantes, el botón de compra y todo lo que hace falta saber antes de pagar. Hace el trabajo del mostrador, con una diferencia: nadie puede coger la taza, darle la vuelta ni preguntar a quien atiende. Lo que en la tienda física se resuelve mirando y preguntando, en internet lo tiene que resolver la página.
Una ficha que vende contesta a cuatro cosas: qué es exactamente, si le sirve a quien la mira, cuánto le va a costar en total y cuándo le llega. Si falta una, la compra se queda a medias. Google, por su parte, distingue en su documentación entre las páginas en las que se puede comprar un producto, que llama fichas de comerciante, y las que solo lo describen, como una reseña. Las primeras admiten más datos, como los detalles del envío o la política de devoluciones.
Lo que tiene que verse sin bajar
En la pantalla del móvil, antes de deslizar el dedo, tienen que caber cinco cosas:
- Un nombre que diga qué es. «Taza de gres esmaltado, 350 ml» explica más que «Modelo Mar». El nombre del modelo puede ir detrás.
- El precio final. Si vendes a particulares, con el IVA incluido: la ley de consumidores pide que la oferta lleve el precio final completo, impuestos incluidos.
- La foto principal, grande y nítida, con el producto entero.
- Las variantes, como el color o el tamaño, con lo que cuesta cada una y si quedan existencias.
- El botón de compra y, cerca, el plazo de entrega y el coste del envío.
Lo demás puede ir más abajo: la descripción completa, las medidas, los cuidados y las opiniones. Quien ya sabe lo que quiere compra con lo de arriba, y quien duda baja a leer.
Fotos de producto: lo que no se puede tocar
Una foto sobre fondo blanco enseña el producto, pero contesta a pocas preguntas. Para una taza harían falta, como mínimo, estas fotos de producto:
- de frente y de lado, con el asa a la vista;
- el detalle del esmalte, de cerca y con luz natural;
- en la mano o junto a algo conocido, para que se vea el tamaño;
- en uso, con café, en la mesa del desayuno;
- la base con el sello del taller y, si es para regalo, el embalaje.
Si cada pieza sale distinta, dilo en la ficha y enseña dos o tres ejemplos para que se vea cuánto cambia. Así nadie se lleva una sorpresa al abrir la caja.
Hay un detalle que casi nadie cuida: el nombre del archivo y el texto alternativo. En su guía de SEO de imágenes, Google pone de ejemplo que «my-new-black-kitten.jpg» es mejor nombre que «IMG00023.JPG» y dice que el texto alternativo es el atributo más importante para dar información sobre una imagen, siempre sin llenarlo de palabras clave. Cómo preparar las fotos con el móvil y sin que pesen lo contamos en fotos para tu web.

Cómo escribir la descripción de una ficha de producto
La tentación es copiar el texto del proveedor. Es rápido, pero ese párrafo lo tienen todas las tiendas que venden lo mismo, así que no te distingue de ninguna, y casi nunca contesta a lo que pregunta tu clientela. Si el producto lo haces tú, ni siquiera existe: hay que escribirlo.
Escribe en la ficha de producto lo que te preguntan
La mejor lista de lo que debe decir una ficha está en tu WhatsApp y en tu correo. Apunta durante un mes las preguntas que te hacen sobre cada producto y contéstalas por escrito en la propia ficha: capacidad, medidas, peso, material, si va al lavavajillas o al microondas, cómo se cuida y qué incluye la caja. Si tres personas te han preguntado lo mismo, la ficha no lo explica bien.
Con las palabras de quien compra
Tú dices «taza de gres esmaltado» y la gente busca «taza de cerámica grande» o «taza artesanal para regalar». Usa las dos maneras de decirlo. En Search Console, el informe de Rendimiento enseña con qué búsquedas aparece cada página; si una búsqueda que te trae impresiones no sale en el texto, añádela donde encaje.
Primero lo esencial, luego el detalle
Dos o tres frases arriba, con lo que es y para quién, y debajo los datos en una lista o en una tabla corta, que se leen de un vistazo. Una buena descripción de producto no tiene que ser larga: tiene que contestar. En una taza bastan cien o doscientas palabras bien puestas; en un producto técnico o caro harán falta más.
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Precio, envío y devoluciones, en la ficha y no al final
Es lo que más compras tumba. El Baymard Institute (en inglés), que estudia la usabilidad de las tiendas online, calcula que se abandonan unos siete de cada diez carritos: un 70,22 %, de media entre 50 estudios. En su encuesta a gente que compra por internet en Estados Unidos, si se deja aparte a quien solo estaba mirando, el 40 % abandonó porque los costes extra, como el envío, los impuestos o las comisiones, eran demasiado altos. Un 13 % lo dejó porque no le convencía la política de devoluciones, y un 12 %, porque no podía ver ni calcular el coste total del pedido desde el principio.
La ley también lo pide. La Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios obliga a informar, antes de una compra a distancia, del precio total con impuestos y de los gastos de envío. Las tiendas online tienen que indicar además, como muy tarde al empezar el proceso de compra, si hay restricciones de entrega y qué medios de pago aceptan. Y el plazo para desistir de una compra a distancia es, por norma general, de 14 días naturales desde que se recibe el producto. No es asesoramiento jurídico: para tu caso, consulta con tu asesoría.
En la práctica, la ficha de la taza puede decir algo así, cerca del botón: «Envío a la península 4,90 €, gratis a partir de 60 €. Sale en 48 horas y llega en dos o tres días laborables. Tienes 14 días para devolverla». Son tres líneas y resuelven tres dudas. Los medios de pago también conviene enseñarlos antes de llegar a la caja; cómo elegirlos lo explicamos en pasarela de pago.

Tallas, colores y otras variantes
Si la misma taza existe en cuatro colores, lo normal es una sola ficha con un selector, y no cuatro fichas casi iguales que compiten entre ellas en Google. Al elegir un color tienen que cambiar la foto, el precio si es distinto y la disponibilidad. Google acepta datos estructurados de variantes para entender que son versiones del mismo producto, y si dos direcciones de tu tienda enseñan lo mismo, la etiqueta canonical le dice cuál es la principal; lo explicamos en canibalización SEO.
Opiniones de quien ya lo ha comprado
La opinión de alguien que ya tiene la taza en casa contesta dudas que tú no puedes contestar igual de bien, como si mantiene el café caliente o si llegó bien embalada. Pídela unos días después de la entrega, con un enlace directo a la ficha, y contesta también a las malas. Con los datos estructurados de producto, las valoraciones pueden aparecer en los resultados de Google. Nada de inventarlas ni de copiarlas de otra web.
La ficha de producto en Google y en las IA
Para que una ficha salga bien en Google cuenta lo mismo que en cualquier página: un título con el nombre que la gente busca, una meta descripción que dé un motivo para entrar, como el precio o el plazo, y una dirección corta y legible. En una tienda, además, pesan mucho los datos estructurados de producto. En su introducción a los datos estructurados de producto, Google explica que con ellos la información de tus productos puede aparecer más completa en la Búsqueda, también en Google Imágenes y en Google Lens, con el precio, la disponibilidad, las valoraciones o el envío. Esos datos se le pueden dar marcando las páginas, con un feed en Google Merchant Center y las fichas gratuitas activadas, o con las dos cosas. Cómo se marcan, sin tecnicismos, está en datos estructurados.
Para las vistas creadas con IA y el modo IA, la guía de Google sobre funciones de IA no pide nada especial: valen las prácticas de SEO de siempre. Sí recoge tres puntos que en una tienda pesan más de lo normal:
- Que lo importante esté en texto. Las medidas que solo aparecen escritas en una foto no cuentan como texto de la página.
- Que los datos estructurados coincidan con lo que se ve. Si la página dice 24 € y el código dice 22 €, algo falla.
- Que la información de Merchant Center y del Perfil de Empresa esté al día, si los usas.
ChatGPT y los demás asistentes siguen la misma lógica: solo pueden recomendar lo que entienden. Una ficha que explica qué es, para quién, cuánto cuesta y cuándo llega les da mucho más con lo que trabajar que dos líneas copiadas del proveedor. Hay quien ya le pregunta a una IA «¿dónde compro esto?» antes que a Google; que tu tienda salga en esa respuesta es el trabajo de nuestro posicionamiento GEO.
Los errores que más vemos en una ficha de producto
- El texto del proveedor, tal cual. Igual que en las demás tiendas que venden lo mismo y sin contestar lo que pregunta tu clientela.
- Una sola foto, o fotos de varios megas que tardan en cargar en el móvil.
- Los gastos de envío en el último paso. Es justo la sorpresa que más compras tumba en los datos de Baymard.
- Borrar la ficha cuando el producto se agota. Si va a volver, deja la página con el aviso de «agotado» y la opción de avisar cuando llegue. Si no vuelve, redirígela a uno parecido para no dejar un error 404 a quien llegue desde Google.
- Un botón de compra que hay que buscar. En el móvil tiene que verse sin bajar y decir lo que hace: «Añadir a la cesta».
Por dónde empezar: tres fichas esta semana
No hace falta rehacer el catálogo entero de golpe. Elige las tres fichas que más visitas reciben, o las de los productos que más vendes, y repásalas con estas preguntas:
- ¿El nombre dice qué es?
- ¿Hay al menos cinco fotos, y una con el producto en uso?
- ¿Contesta lo que te preguntan por WhatsApp?
- ¿Se ven el precio final, el envío y el plazo sin bajar?
- ¿Dice cómo se devuelve?
Antes de tocarlas, apunta cuántas visitas y cuántas ventas tiene cada una. Cambia las tres, deja pasar unas semanas y compara el mismo número de días. Si mejoran, ya sabes por dónde seguir con el resto del catálogo.
Cuánto cuesta que lo hagamos nosotros
Cuando montamos una tienda online, el catálogo se habla desde el primer día: quién hace las fotos, quién escribe las fichas y cuánto cuesta si las subimos nosotros. Va por proyecto, con presupuesto cerrado por escrito, y depende del tamaño del catálogo, de los envíos y de si hay que conectarla con tu stock o tu facturación, que ya es trabajo de software a medida. Lo tienes contado con números en cuánto cuesta una tienda online.
Si ya tienes la tienda y quieres que tus fichas salgan mejor en Google, revisarlas entra en nuestro servicio de posicionamiento SEO, también con presupuesto cerrado tras una primera charla sin compromiso. Las cuotas de nuestra página de precios, de 100 a 1.500 € al mes más IVA y sin permanencia, son de web y presencia; una tienda se presupuesta aparte.
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