Pongamos un tostadero de café de Palafrugell que vende bolsas de 250 gramos a 12 euros en su tienda online. El pedido medio ronda los 18 euros y, desde el verano, también le compran turistas franceses y alemanes que pasaron por la tienda. Para cobrar activó la pasarela que venía con la plantilla y, al cerrar el primer mes, se encuentra con tres cosas. En un pedido medio, la comisión se ha llevado casi un 3 %. Algunos pedidos se han quedado en «pendiente de pago» porque el cliente no terminó de confirmar la compra en la app de su banco. Y varios clientes han preguntado si podían pagar con Bizum. Ninguna de las tres tiene que ver con el café. Tienen que ver con la pasarela de pago, que es el único paso de la tienda en el que el cliente ya ha decidido comprar.

Qué es una pasarela de pago
Una pasarela de pago es el servicio que cobra en tu tienda online. Recoge los datos del pago (la tarjeta, el teléfono de Bizum o la cuenta de PayPal), le pide al banco del cliente que lo autorice y, si dice que sí, avisa a la tienda para que dé el pedido por pagado. Después el dinero llega a tu cuenta, con la comisión ya descontada o cobrada aparte, según el contrato.
Por detrás hay varias partes: el banco que emitió la tarjeta del cliente, la marca de la tarjeta (Visa, Mastercard), la entidad que acepta el cobro en tu nombre, que puede ser tu banco o un proveedor de pagos, y la pieza técnica que conecta todo eso con tu web. Cuando la pone tu banco se suele llamar TPV virtual, el equivalente online del datáfono del mostrador. Muchos bancos españoles lo dan con la tecnología de Redsys, que según su web procesa más de 45 millones de pagos al mes con su TPV virtual.
Elegirla bien importa porque pagar por internet ya es lo normal. Según un artículo del Banco de España con datos del estudio del Banco Central Europeo sobre hábitos de pago, en 2024 los consumidores españoles hicieron casi tres veces más pagos online que en 2019. El 51 % de esos pagos fue con tarjeta y el 26 %, con carteras digitales como Apple Pay o Google Pay, con PayPal o con otras aplicaciones. Los pagos inmediatos, que es donde entra Bizum, fueron el 6 %. Está todo en «Evolución y tendencias en los pagos de los consumidores españoles», del Boletín Económico de abril de 2025.
TPV virtual del banco o pasarela de pago independiente
La primera decisión es con quién firmas. Con el TPV virtual del banco, el contrato es con tu entidad: ella acepta los cobros, el dinero entra en la cuenta que tienes allí y la comisión no tiene tarifa pública, se negocia como la del datáfono. Redsys, por ejemplo, permite añadir al mismo TPV virtual Bizum, PayPal, Google Pay y Apple Pay, y tiene módulos para las plataformas de tienda más habituales, como WooCommerce o PrestaShop.
Con una pasarela de pago independiente, como Stripe o PayPal, el alta se hace por internet, las tarifas están publicadas y empiezas a cobrar sin negociar nada. El dinero pasa primero por la cuenta que tienes con ellos y de ahí a tu banco, con el calendario de pagos que fije cada uno. Ninguna opción gana siempre. Si vendes fuera, cobras suscripciones o empiezas con poco volumen, la independiente te deja arrancar el primer día. Si tus pedidos son pequeños y tus clientes son de aquí, pide al banco su oferta y pregúntale si la comisión lleva parte fija por operación: si no la lleva, en pedidos de 15 o 20 euros puede salirte más barata.
La tasa de intercambio y el margen para negociar
Cada pago con tarjeta lleva dentro una tasa de intercambio, la parte que se queda el banco del cliente. En la Unión Europea está limitada desde finales de 2015 por el Reglamento (UE) 2015/751: con las tarjetas de particulares no puede pasar del 0,2 % del importe en las de débito ni del 0,3 % en las de crédito. Lo que pagas por encima de eso son las cuotas de la marca y el margen de quien te da el servicio, y por eso dos comercios con el mismo banco pueden pagar comisiones distintas. Las tarjetas de empresa y las emitidas fuera de la Unión no entran en ese límite, y suelen salir más caras.
Cuánto cobra una pasarela de pago
Casi todas cobran por venta, y muchas combinan un porcentaje con una cantidad fija por operación. Como referencia, el 26 de octubre de 2026 Stripe publicaba en España 1,5 % + 0,25 € por pago con tarjeta estándar del Espacio Económico Europeo, y PayPal, 2,90 % + 0,35 € por cobro nacional con cuenta PayPal. El TPV virtual del banco no tiene tarifa pública. Las tarifas cambian, así que mira la página de cada uno el día que contrates.
Todo el mundo compara el porcentaje, pero en una tienda de pedidos pequeños pesa más la parte fija. En un pedido de 18 euros, la tarifa de 1,5 % + 0,25 € se lleva 0,52 euros, un 2,9 %; en uno de 120 euros se lleva 2,05, un 1,7 %. Con 2,90 % + 0,35 € serían 0,87 euros en el pedido pequeño (un 4,8 %) y 3,83 en el grande (un 3,2 %). Haz la cuenta con tu pedido medio real, no con el ejemplo de la página del proveedor.
Lo que no sale en la tarifa principal
La cifra grande es la de la tarjeta normal del país. En la misma página de Stripe, las tarjetas prémium del Espacio Económico Europeo pasan al 2,8 % + 0,25 €, las del Reino Unido al 2,5 % + 0,25 € y las de otros países al 3,15 % + 0,25 €, y se suma un 2 % si hay que convertir de divisa. PayPal añade un 1,29 % a los cobros desde el Reino Unido y un 1,99 % a los del resto de mercados de fuera del Espacio Económico Europeo. Luego están las disputas: Stripe cobra 20 euros por cada una que recibes y otros 20 si la impugnas, aunque estos últimos te los devuelve si la ganas; en PayPal, la tarifa estándar por disputa es de 14 euros. Si al tostadero le compra alguien de Londres con una tarjeta británica, la comisión de un pedido de 18 euros pasa de 0,52 a 0,70 euros. Y una disputa por una bolsa de 12 euros cuesta más que la propia venta.
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Bizum, PayPal, Apple Pay y Google Pay: qué métodos ofrecer
Tener muchos métodos no es mejor por sí solo; lo que cuenta es que esté el que usa tu cliente. Con los datos del Banco de España, la tarjeta es lo primero que hay que tener. Detrás van las carteras como Apple Pay y Google Pay, que pagan con la tarjeta guardada en el móvil sin teclear números. Y eso pesa más de lo que parece: en el mismo estudio, el 24 % de los consumidores españoles dijo haber tenido algún problema técnico al pagar online, y el más común, que señaló un 10 %, fue complicarse al introducir los datos del pago.
Para tener Bizum en la tienda online hay que pasar por un banco. Bizum explica en su página para comercios que siempre hace falta un acuerdo con un banco que lo ofrezca y que se integra a través de una pasarela bancaria certificada. Para el cliente es sencillo: elige Bizum, escribe su teléfono y confirma el pago en la app de su banco. Bizum admite también pagos recurrentes y suscripciones, que el cliente valida la primera vez. Si cobras con una pasarela independiente, pregunta antes si puede ofrecerlo.
PayPal tiene sentido si una parte de tus clientes lo pide. Es la tarifa más alta de las que hemos citado, así que conviene tenerlo como una opción más, no como la única. Y no llenes el último paso de logos: tres o cuatro métodos bien elegidos se entienden mejor que diez, y cada uno que añades es otra conexión que mantener.
Si vendes a clientes de fuera
Los franceses y alemanes del tostadero pagan en euros, así que la moneda no cambia nada. Lo que sí cambia es el idioma: la página de pago debería salir en el del cliente. Redsys, por ejemplo, permite mostrar su página de pago en varios idiomas y adaptar el diseño a la imagen de la tienda. Si vendes a países con otra moneda, mira cuánto cuesta la conversión de divisas y quién la paga, tú o el cliente.
La autenticación reforzada: el paso donde se caen pagos
Desde la directiva europea de servicios de pago, conocida como PSD2, comprar con tarjeta por internet exige casi siempre una autenticación reforzada: el cliente tiene que confirmar que es él con dos elementos de tipos distintos, algo que sabe (un PIN o una contraseña), algo que tiene (el móvil) o algo que es (la huella). En la práctica, es el aviso de la app del banco o el código por SMS que llega al pagar.
También es donde se pierden pedidos. En el estudio del Banco de España, un 4 % de los consumidores tuvo problemas con la autenticación o las contraseñas al pagar online, y cerca de un 3 %, con la redirección para verificar el pago. Es lo que le pasaba al tostadero con los pedidos «pendientes de pago»: el cliente llegaba a la pantalla del banco y no la terminaba.
No se puede quitar, pero hay casos en que no se pide. El Reglamento Delegado (UE) 2018/389 permite no pedirla en compras de hasta 30 euros, siempre que desde la última autenticación el cliente no haya acumulado más de 100 euros o cinco pagos; en los cobros periódicos del mismo importe al mismo comercio, después del primero, y en los pagos que el proveedor considere de bajo riesgo, hasta 100, 250 o 500 euros según su tasa de fraude. Esas exenciones las aplican los proveedores de pago, el del cliente o el tuyo, no la tienda: tú no decides cuándo se pide el código.
Y saltársela no sale gratis. El Real Decreto-ley 19/2018, que trae a España la directiva, dice que si el comercio o su proveedor de pagos no aceptan la autenticación reforzada, tienen que pagar al banco del cliente el perjuicio causado. Dicho de otra forma: si un pago que entró sin código resulta ser un fraude, lo suele acabar pagando la tienda.
Suscripciones y tarjetas guardadas
Si vendes por suscripción, como el café de cada mes, el primer cobro lleva autenticación y los siguientes del mismo importe pueden ir sin ella. Para eso la pasarela guarda la tarjeta de forma segura, lo que se llama tokenización: la tienda no conserva el número de la tarjeta, sino una referencia que le da la pasarela para volver a cobrar. Redsys lo ofrece como pago tokenizado. Si el importe cambia de un mes a otro, cuenta con que el banco pueda volver a pedir la confirmación.

Dónde escribe el cliente los datos de la tarjeta
Hay tres formas de montar el pago, y la diferencia importa por seguridad. Con la redirección, al pulsar «pagar» el cliente sale a la página de la pasarela, escribe allí la tarjeta y vuelve a la tienda con el resultado. Es lo más sencillo: la documentación de Redsys explica que en ese caso ellos se ocupan de la autorización y de la autenticación, y la tienda solo recibe el aviso con el estado del pago.
Con los campos incrustados, el formulario se ve dentro de tu página y con tu diseño, pero los campos de la tarjeta los sirve la pasarela, normalmente en un iframe, y tu servidor no llega a ver los datos. Redsys lo llama inSite y los grandes proveedores tienen algo parecido. La tercera forma es un formulario tuyo que recoge la tarjeta y se la manda a la pasarela. Funciona, pero entonces tu servidor maneja datos de tarjeta y la norma de seguridad del sector, la PCI DSS, te pide muchísimo más.
Para una tienda pequeña, lo sensato es una de las dos primeras. Aun así, la web tiene que estar al día: el consejo que gestiona la PCI DSS pide a las tiendas con campos incrustados que confirmen que su página no es vulnerable a scripts que puedan manipularla. Por qué atacan webs que «no tienen nada que robar» lo contamos en por qué hackean webs pequeñas.
Lo que dice la ley cuando cobras online
Hay dos reglas que se incumplen a menudo sin querer. La primera: no puedes cobrar un recargo por pagar con tarjeta ni con ningún otro medio. El artículo 35 del Real Decreto-ley 19/2018, de servicios de pago prohíbe exigir gastos adicionales por usar cualquier instrumento de pago. Lo que sí permite es lo contrario: ofrecer un descuento u otra ventaja para animar a usar uno concreto. «+2 % si pagas con tarjeta» no vale; «5 % de descuento pagando con Bizum», sí.
La segunda va de devoluciones. Si el cliente desiste de la compra, la ley de consumidores te da 14 días naturales para devolverle el dinero, gastos de envío incluidos, y tienes que hacerlo con el mismo medio de pago que usó, salvo que él acepte otro y no le cueste nada. Puedes esperar a recibir el producto o la prueba de que lo ha mandado. Por eso conviene una pasarela que te deje devolver un pago desde el panel en un minuto: una transferencia a mano solo vale si el cliente la acepta.
Las condiciones de compra, la política de devoluciones y el resto de textos que necesita una tienda están en qué textos legales necesita tu web. No somos abogados y esto no es asesoramiento jurídico; es lo que conviene tener resuelto antes de cobrar la primera venta.
Disputas y contracargos: cuando el cliente reclama a su banco
Un contracargo es lo que pasa cuando el cliente, en vez de pedirte la devolución a ti, le dice a su banco que no reconoce el pago o que no le ha llegado el pedido. El banco puede retirarte el dinero mientras se resuelve y tú tienes un plazo para presentar pruebas. Además, muchas pasarelas cobran una tarifa por disputa, como las que hemos visto.
Muchas se evitan con cosas sencillas. Que el nombre que aparece en el extracto del cliente sea reconocible: si la tienda se llama de una forma y la sociedad de otra, el cliente no sabe qué es ese cargo. Que el número de seguimiento del envío le llegue. Y que una consulta por correo o por WhatsApp se conteste rápido. Con pedidos de 12 euros, a veces lo más barato es devolver el dinero antes de que la queja se convierta en disputa.
Cómo elegir pasarela de pago en cinco preguntas
1. ¿Cuál es tu pedido medio? Si es pequeño, compara la parte fija antes que el porcentaje, y pide al banco su oferta por escrito para ponerla al lado de las tarifas públicas.
2. ¿Cómo pagan tus clientes? Mira los pedidos que ya tienes, o pregunta. Si te piden Bizum, necesitas un banco que lo ofrezca; si vendes fuera, calcula lo que cuestan las tarjetas de otros países.
3. ¿Dónde y cuándo llega el dinero? A qué cuenta, cada cuántos días y si te ingresan cada venta por separado o el total de varios días ya sin comisiones. Cuanto más claro, más fácil es cuadrar la contabilidad.
4. ¿Qué pasa con devoluciones y disputas? Si puedes devolver desde el panel, si recuperas la comisión cuando devuelves y cuánto te cuesta una disputa.
5. ¿Se conecta con lo que ya usas? Con la plataforma de la tienda, con el programa de facturación y con la contabilidad. Un módulo oficial para tu plataforma ahorra mucho trabajo a medida.
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La pasarela conectada con tu facturación
Cobrar es la mitad. Cada pedido pagado tiene que acabar en una factura, en el stock y en la contabilidad, y ahí se van las horas. Muchas pasarelas ingresan el total de varios días en un solo movimiento y con las comisiones ya restadas, así que para cuadrar el banco hay que separar después cada pedido y su comisión. Hecho a mano, cada pedido es un rato de copiar y comprobar.
Con una conexión, la pasarela avisa a la tienda de cada pago confirmado, la tienda le pasa el pedido al programa de facturación, que hace la factura, y lo que te ingresa el proveedor se cruza solo con los pedidos. Con Verifactu, además, un error al pasar a mano un pedido no se arregla borrando la factura: hay que rectificarla, como contamos en Verifactu: qué es, a quién afecta y cuándo es obligatorio. Montar esas conexiones es el trabajo de nuestra automatización de procesos, y cuando la tienda necesita algo que ninguna plataforma trae, de nuestro software a medida.

Cuánto cuesta integrar una pasarela de pago con nosotros
Montar la pasarela es parte del proyecto de la tienda, que va por proyecto y con presupuesto cerrado por escrito antes de empezar, como contamos en cuánto cuesta una tienda online. Las cuotas de nuestra página de precios, de 100 a 1.500 euros más IVA al mes, son de web y presencia; una tienda se presupuesta aparte. Si ya tienes tienda y solo quieres cambiar de pasarela, añadir Bizum o conectar los cobros con la facturación, también te damos un precio cerrado por lo que haya que hacer. El contrato con el banco o con el proveedor de pagos va a tu nombre, como todo lo que montamos: si un día te vas, te lo llevas.
El comercio electrónico es una de las categorías del catálogo del Kit Digital, con catálogo, carrito y pasarela de pago. Si la convocatoria vuelve a abrirse, en nuestra página del Kit Digital puedes apuntarte a la lista de espera.
Tu pasarela de pago con un equipo pequeño
Somos tres socios y trabajamos desde el Palau Firal de Sant Antoni de Calonge, con tiendas y negocios de las provincias de Girona y Barcelona. Ivan monta la pasarela y las conexiones con la tienda, la facturación y la contabilidad. Izan revisa la seguridad de la web y deja medidas las compras, para saber de dónde viene cada pedido. Jordi se ocupa de que el último paso se entienda: qué métodos se ven, qué dice cada botón y qué recibe el cliente después de pagar.
Si quieres saber qué pasarela te encaja, escríbenos por WhatsApp con tu pedido medio, cómo te pagan hoy tus clientes y qué plataforma usa tu tienda, y te decimos qué miraríamos primero. También puedes escribirnos desde el formulario de contacto.
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