Recibes visitas en tu web, pero pocas terminan comprando. Ahí entra la tasa de conversión: el porcentaje de personas que hacen lo que quieres que hagan. Mejorarla es de las formas más rentables de vender más, porque exprimes el tráfico que ya tienes. En esta guía verás qué es la tasa de conversión, cómo se calcula y las técnicas de CRO para subirla.
Recibes visitas en tu web, pero pocas terminan comprando o dejando sus datos. Ahí es donde entra la tasa de conversión: el porcentaje de personas que hacen lo que quieres que hagan. Mejorarla es una de las formas más rentables de vender más, porque exprimes el tráfico que ya tienes sin gastar un euro más. En esta guía verás qué es la tasa de conversión, cómo se calcula, qué se considera una buena cifra y las técnicas de CRO para subirla.

La tasa de conversión es el porcentaje de visitantes que completan una acción concreta: comprar, rellenar un formulario, suscribirse o pedir presupuesto. Es la forma más directa de medir si tu web, tu tienda o tu campaña están funcionando. Una web puede tener muchísimas visitas y aun así vender poco; lo que marca la diferencia es cuántas de esas visitas convierten.
La conversión no siempre es una venta. Puede ser un lead, una llamada, una descarga o un registro. Lo importante es definir bien qué acción cuenta como conversión en tu negocio y medirla.
La fórmula es sencilla: divide las conversiones entre el total de visitas y multiplica por cien. Si en un mes entran 1.000 personas a tu web y 20 compran, tu tasa de conversión es del 2%. Ese número, medido de forma constante, te dice si cada cambio que haces mejora o empeora los resultados.
Subir la tasa de conversión multiplica tus resultados sin tocar el presupuesto de tráfico. Si pasas del 2% al 3% con las mismas visitas, vendes un 50% más. Por eso es de las inversiones con mejor retorno del marketing:

La respuesta honesta es: depende. Cambia mucho según el sector, el canal y el tipo de conversión. Una tienda online suele moverse entre el 1% y el 3%; una página de servicios que capta leads puede estar bastante por encima. En vez de obsesionarte con la media del sector, compite contra tu propia cifra: mide tu tasa de conversión actual y trabaja para superarla mes a mes.
En tu web conviven conversiones grandes y pequeñas. La conversión principal es la venta o el lead que buscas; antes hay pasos intermedios, las micro conversiones, como suscribirse a la newsletter, ver un vídeo o añadir algo al carrito. Medir también esos pasos te dice dónde ganas o pierdes al cliente mucho antes de la compra. Cuando tu tasa de conversión final es baja, el problema suele estar en una de esas micro conversiones intermedias, y ahí conviene mirar primero.
Mejorar la conversión de forma sistemática tiene nombre: CRO, la optimización de la tasa de conversión. No va de adivinar, sino de quitar fricción y medir. Estas son las palancas que más mueven la aguja:
Y no mires solo la página: revisa todo el recorrido. Cada fase de tu embudo de ventas tiene su propia conversión, y la mayor mejora suele estar en el punto donde más gente se cae.

Antes de sumar cosas, quita las que restan. Estos fallos son los que más ventas se llevan por delante:
En Magnes Factory no cambiamos cosas por cambiar: optimizamos con método y con datos. Nuestro proceso es sencillo:
Si quieres convertir más visitas en clientes sin subir el gasto en publicidad, en Magnes Factory te ayudamos a conseguirlo. Para profundizar, puedes consultar la optimización de la tasa de conversión en Wikipedia, los datos de referencia del Nielsen Norman Group o las tendencias de consumo de Think with Google.
La tasa de conversión es el porcentaje de visitantes que completan la acción que buscas: comprar, dejar sus datos o pedir presupuesto. Se calcula dividiendo las conversiones entre el total de visitas y multiplicando por cien, y es la forma más directa de saber si tu web o tu campaña funcionan.
Divides el número de conversiones entre el número de visitas y lo multiplicas por cien. Por ejemplo, si entran 1.000 personas y 20 compran, la tasa de conversión es del 2%. Conviene medirla de forma constante para ver si cada cambio la mejora o la empeora.
Depende del sector y del tipo de conversión. Una tienda online suele moverse entre el 1% y el 3%, mientras que una página de servicios que capta leads puede estar por encima. Más que compararte con la media, lo útil es superar tu propia cifra mes a mes.
El CRO (del inglés Conversion Rate Optimization) es la optimización de la tasa de conversión: el conjunto de técnicas para conseguir que más visitas realicen la acción deseada. Consiste en quitar fricción, mejorar el mensaje y medir con test A/B lo que de verdad funciona.
Con una propuesta de valor clara, menos fricción (formularios cortos y pago fácil), prueba social, una llamada a la acción visible y una web rápida y pensada para el móvil. Después se prueban versiones con test A/B y se conserva la que más convierte.
No hay un tope fijo, pero pequeñas mejoras suman mucho: pasar del 2% al 3% ya significa vender un 50% más con las mismas visitas. El CRO es un trabajo continuo, y cuanto más mides y ajustas, mejores resultados obtienes con el tiempo.
La ayuda del Gobierno para digitalizar tu negocio vuelve a abrirse. Cuando abre, se agota: se concede por orden de llegada y quien llega con los papeles hechos entra, y quien empieza ese día a mirarlo, no.
Lo que suelen pedir: ser autónomo, microempresa o pyme con domicilio fiscal en España, estar al corriente con Hacienda y la Seguridad Social y tener hecho el test de autodiagnóstico. El calendario lo publica el Gobierno en acelerapyme.gob.es.