Imagina que tienes un restaurante en Palamós y le pides a ChatGPT: «Contesta a esta reseña de una estrella». Te devuelve un párrafo educado, con su «lamentamos mucho su experiencia» y su «esperamos verle pronto». Está bien escrito y podría firmarlo cualquier restaurante del mundo. Ahora prueba a contarle qué pasó de verdad aquel sábado, cómo hablas tú con tus clientes, qué le quieres ofrecer y cuánto debe ocupar. La respuesta cambia de arriba abajo. Saber cómo hacer un buen prompt no tiene nada de técnico: es aprender a encargar un trabajo a alguien que no te conoce.

Qué es un prompt y por qué casi siempre se queda corto
Un prompt es lo que le escribes a la inteligencia artificial para pedirle algo: la pregunta, el encargo, las instrucciones. Y casi siempre se queda corto por lo mismo: se lo pedimos como se lo pediríamos a alguien que lleva años trabajando con nosotros.
La IA no ha pisado tu negocio ni un día. La guía de buenas prácticas de Anthropic, la empresa que hace Claude, lo resume con una imagen que sirve para cualquier herramienta: trátala como a un empleado brillante pero nuevo, que no conoce tus normas ni tu forma de trabajar. Cuanto más precisa sea la explicación, mejor sale el trabajo. Y propone una regla de oro: enséñale tu prompt a un compañero que no sepa nada del encargo. Si no lo entiende, la IA tampoco.
Y no es cosa de cuatro curiosos. Según la Encuesta TIC en los Hogares 2025 del INE, el 37,9 % de las personas de 16 a 74 años usó herramientas de IA generativa en los tres meses anteriores, y el 17,9 % lo hizo por trabajo.
Las cinco piezas de un buen prompt
No hace falta seguir una fórmula al pie de la letra, pero los encargos que salen bien a la primera suelen llevar estas cinco cosas. La guía de OpenAI para escribir prompts propone un reparto muy parecido: quién es el asistente, qué instrucciones sigue, qué ejemplos tiene y qué contexto le das.
1. El encargo, en una frase
Qué quieres exactamente. «Escribe la respuesta pública a esta reseña de Google» es un encargo. «Ayúdame con las reseñas» es una conversación que no se sabe dónde acaba.
2. El contexto: quién eres y para quién es
Qué negocio tienes, quién va a leer el resultado y para qué. La guía de Anthropic insiste en explicar el porqué de cada instrucción: «no uses tecnicismos, que lo van a leer clientes mayores» funciona mejor que un «no uses tecnicismos» a secas, porque la IA entiende qué buscas y lo aplica también a lo que no le has dicho.
3. Tus datos
La reseña entera, tu carta, tus precios, tu política de devoluciones. La IA no sabe nada de tu negocio que no le pegues en el prompt, y lo que no sabe lo rellena con mucha seguridad. La guía de OpenAI lo llama contexto: la información que el modelo no tiene, como tus propios datos.
4. El formato
Cuánto debe ocupar, en qué tono, en qué idioma y con qué forma: «máximo 80 palabras, tuteando, en catalán, sin listas». Si no lo dices, la IA decide por ti, y suele decidir de más.
5. Los límites
Lo que no debe hacer. «No ofrezcas descuentos», «no nombres al camarero», «si te falta un dato, no lo inventes y pregúntamelo». Una línea de límites te ahorra muchas correcciones.
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Antes y después: el mismo encargo, bien pedido
El prompt de una línea
Así empieza casi todo el mundo:
Contesta a esta reseña: «Esperamos 40 minutos el arroz y llegó frío. No volveremos».
El mismo encargo, como un buen prompt
Y así queda con las cinco piezas:
Tengo un restaurante de arroces en Palamós y quiero contestar en Google a una reseña de una estrella.
Lo que pasó: el sábado 12 teníamos una comunión de 40 personas y los arroces salieron con retraso. El suyo llegó tibio y no nos lo dijo en la mesa.
Escribe la respuesta pública: máximo 80 palabras, tuteando, en castellano y sin frases hechas de atención al cliente.
Reconoce el retraso sin excusas, explica en una frase lo que pasó e invítale a volver un día entre semana.
No ofrezcas descuentos ni nombres a nadie del equipo. Si te falta algún dato, pregúntamelo antes de escribir.
El segundo cuesta un minuto más de escribir. Lo que devuelve se parece mucho más a lo que habrías contestado tú, y la primera versión rara vez necesita más que un retoque.
Dale ejemplos y te ahorrarás explicaciones
Explicar un tono es difícil; enseñarlo es fácil. Si tienes respuestas a reseñas, correos o publicaciones que te gustan, pégalos en el prompt como muestra de cómo escribes. La guía de Anthropic considera los ejemplos una de las formas más fiables de marcar el formato, el tono y la estructura, y recomienda poner entre tres y cinco, variados.
Deja claro qué parte del prompt son ejemplos y cuál es el encargo. Si no, puede copiar el ejemplo casi tal cual en vez de usarlo como muestra.
Pídele que te pregunte antes de escribir
Cuando el encargo es largo, una línea al final cambia mucho el resultado: «Antes de empezar, hazme las preguntas que necesites». La IA te dirá qué datos le faltan en vez de rellenarlos ella.
Si el trabajo tiene varios pasos, ponlos en orden y numerados. Anthropic recomienda escribir las instrucciones como pasos numerados cuando importa el orden o que no se salte ninguno. Y si son tres tareas distintas, mejor tres prompts que uno que lo pida todo a la vez.
Revisa siempre lo que te devuelve
Un buen prompt reduce los errores, pero no los elimina. La IA puede inventarse un horario, un precio o una ley con la misma seguridad con la que acierta el resto. Antes de publicar o enviar nada, comprueba nombres, cifras, fechas y enlaces. Lo que publicas lo firmas tú. Y Google no castiga un texto por estar hecho con IA, pero tampoco tiene motivos para enseñar uno que nadie ha revisado, como explicamos en contenido generado por IA.

Lo que no debes pegar en un prompt
Lo que escribes en una herramienta de IA sale de tu ordenador. Antes de pegar nada, piensa si lo mandarías por correo a un desconocido.
- Datos personales de tus clientes: nombres completos, DNI, teléfonos, direcciones o datos de salud. Si necesitas trabajar con un caso real, cambia los nombres y quita lo que identifique a la persona.
- Contraseñas y accesos, nunca.
- Contratos, nóminas o documentos confidenciales que no puedas compartir con un tercero.
Además, depende de la cuenta. Según la ayuda de OpenAI, en las cuentas personales de ChatGPT, como Free, Plus o Pro, lo que escribes puede usarse para entrenar sus modelos, salvo que lo desactives en los controles de datos de los ajustes o uses un chat temporal. En ChatGPT Business, Enterprise y su API, por defecto no se usa. Si tu equipo trabaja con información de clientes, ese ajuste no es un detalle.
Y si la IA ya se usa a diario en tu negocio, conviene dejar escrito en una hoja qué herramientas se usan y qué información no sale de la empresa. En inteligencia artificial en la empresa explicamos qué reglas poner.
Guarda los prompts que te funcionan
Un prompt bueno es un procedimiento, y como tal se guarda. Si cada semana contestas reseñas, preparas el boletín o resumes los pedidos, escribe el prompt una vez con todo el contexto, pruébalo hasta que el resultado te convenza y guárdalo donde el equipo lo encuentre. Cada vez solo cambian los datos del día.
Así trabajamos nosotros con las tareas que se repiten: las instrucciones fijas están escritas y revisadas, y el resultado no depende de quién lo pida ni del día que tenga. Si no sabes qué tareas de tu negocio merecen un prompt guardado, en qué tareas automatizar con IA tienes un filtro de cuatro preguntas.

Cinco errores al escribir un prompt
- Pedirlo todo en una línea y esperar que la IA adivine el resto.
- No darle tus datos y fiarte de los precios, horarios o nombres que se invente.
- Mezclar varios encargos en el mismo prompt.
- No decir el formato y recibir cuatro párrafos donde cabían dos líneas.
- Quedarte con lo primero que sale. Si no te convence, dile qué cambiar: «más corto», «menos formal», «sin la última frase». La segunda vuelta suele ser la buena.
Cuánto cuesta que formemos a tu equipo en IA
La formación en IA va dentro de nuestro servicio de integración y formación en inteligencia artificial, y se trabaja con casos reales de tu negocio: los correos, las reseñas, los presupuestos y los informes que hacéis cada semana. Como explicamos en nuestra página de precios, va por proyecto y no por cuota: el precio depende de lo que haya que preparar y te lo cerramos por escrito antes de empezar.
Si todavía no sabes en qué partes de tu negocio te ayudaría la IA, el paso previo es una auditoría de IA: miramos cómo trabajáis y te decimos dónde sí y dónde no, con prioridades y coste.
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Aprende a hacer un buen prompt con casos de tu negocio
Somos tres socios y trabajamos desde el Palau Firal de Sant Antoni de Calonge, con negocios de Girona y de Barcelona. Las integraciones de la IA con vuestros programas las monta Ivan, que es quien programa, y la formación se hace con los encargos que repetís cada semana, para que el equipo salga sabiendo pedir lo suyo y no ejemplos de manual.
Si quieres verlo con un caso real, escríbenos por WhatsApp con un encargo que repitáis cada semana y lo miramos en una primera charla sin compromiso. También puedes escribirnos desde el formulario de contacto.
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